texto general

EBDP nace como un proyecto de estricta improvisación musical. El término “improvisación” auna bajo sí muy diferentes actitudes y resultados musicales. EBDP habita, quizá, en uno de los extremos de ese concepto (y por ello hemos empleado también la palabra “estricta”). En efecto, se pretende improvisar siempre desde cero, desde el silencio, sin recurrir nunca a patrones o temas preconcebidos con anterioridad. La producción musical trata de ser así completamente espontánea; y las inquietas formas resultantes deben presentar los rasgos esenciales del devenir: aleatoriedad, asincronía, dislocación, simultaneidad, ajustes y desajustes, errores, descensos y ascensos, sobresaltos... Los “detalles” del instante presente, los “caprichos” del devenir, son los que llenan de riqueza el tiempo.

EBDP se introduce también en el ámbito de la investigación sonora, no limitándose al uso convencional de instrumentos convencionales. Esto, por un lado, impide a los músicos disponer de técnicas estándar de ejecución instrumental, lo cual hace más amplio el abanico de sucesos musicales que pueden acontecer durante la improvisación (sin descuidar el conocimiento de las técnicas estándar que también se posee). Por otro lado, la pluralidad de recursos abiertos en lo posible lleva a los músicos a enfrentarse de continuo a una elección muy amplia, viéndose obligados, incluso, a probar e investigar durante las actuaciones. EBDP se mueve, pues, en un espacio musical donde “arrojo”, “riesgo” y “decisión” son también categorías fundamentales.

Otro factor determinante de la improvisación son las influencias y gustos musicales que cada músico lleva siempre consigo. EBDP lo forman fundamentalmente siete personas (y está abierto a colaboraciones), número suficiente para que existan divergencias en sus gustos e influencias. La música resultante no es ajena a tal diversidad, donde se mezclan electrones con cuerdas, piedras y metales, y ritmos imposibles con melodías imposibles...

Otro concepto importante, quizá el esencial, es el de “juego”. Dentro de esto, no se tratará tan sólo de jugar, sino que más bien se trata de “inventar el juego” −dicho por la boca de un niño−: donde no hay en principio reglas surgen comportamientos pautados espontáneamente, productos de la diversidad. “¡No hay error!” Es una buena consigna para los improvisadores de EBDP, porque el error forma parte de la vida: −¡Nada es superfluo!. EBDP quiere poner siempre de relieve la dimensión lúdica y terapéctica de su práctica artística, la emoción de ser vivida desde dentro (y no sólo contemplada).

En su devenir, en su diversidad, en sus ajustes y desajustes, en su ser imprevisible y abierta, la música de EBDP persigue, de algún modo, el ser un reflejo de la vida.

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